- Es un conglomerado surcoreano (chaebol) que diversifica sus actividades desde la electrónica y semiconductores hasta la construcción naval y biotecnología.
- Fundada en 1938 como una empresa de comercio de alimentos, evolucionó hasta convertirse en el líder mundial de smartphones y televisores.
- Su impacto económico es masivo, representando aproximadamente una quinta parte del producto interno bruto de Corea del Sur.
Cuando hablamos de Samsung, la mayoría de nosotros pensamos inmediatamente en móviles de última generación o pantallas que parecen ventanas al futuro. Sin embargo, este gigante surcoreano es mucho más que una simple marca de electrónica; es un conglomerado empresarial masivo, conocido en su tierra como chaebol, que mueve hilos en sectores que ni nos imaginamos, desde la construcción de rascacielos hasta la biotecnología.
Lo más curioso es que su camino no empezó con chips ni pantallas, sino con algo tan cotidiano como el pescado seco y las frutas. A lo largo de las décadas, la compañía ha sabido pivotar y adaptarse, pasando de ser una pequeña tienda de comercio en Daegu a representar casi el 20% del PIB de Corea del Sur, convirtiéndose en un referente mundial de innovación y resiliencia empresarial.
Los inicios: de los comestibles a la industria pesada
Todo arrancó el 1 de marzo de 1938, cuando el emprendedor Lee Byung-chul fundó Samsung Sanghoe. En aquel entonces, el negocio era básicamente una empresa de importación y exportación de productos perecederos. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la recuperación de la independencia de Corea, la empresa no se quedó quieta y se lanzó de lleno a la fabricación de textiles y el procesado de alimentos, aprovechando las políticas del gobierno para impulsar la industria nacional.
Con el paso del tiempo y el apoyo del estado, Samsung empezó a diversificarse. En los años 60 y 70, el grupo dio un salto cualitativo al entrar en el mundo de los seguros y los componentes electrónicos. Fue en 1969 cuando nació Samsung Electronics en Suwon, marcando el inicio de su hegemonía tecnológica. Sus primeros pasos en electrónica fueron modestos, empezando con televisores en blanco y negro, pero gracias a alianzas estratégicas con firmas como NEC, rápidamente inundaron el mercado.
La expansión hacia sectores estratégicos
Samsung no se conformó con los electrodomésticos. Durante los años 70 y 80, la empresa desplegó sus alas hacia la industria pesada y la química. Así surgieron divisiones como Samsung Heavy Industries, que hoy es una potencia en la construcción naval, y Samsung C&T, centrada en el comercio y la obra civil. De hecho, si has oído hablar del Burj Khalifa en Dubái o el Taipei 101, debes saber que la mano de obra y la ingeniería de Samsung estuvieron detrás de estas megaconstrucciones.
A nivel tecnológico, la apuesta por los semiconductores y las memorias DRAM fue la jugada maestra. A finales de los 80 y principios de los 90, bajo el mando de Lee Kun-hee, la empresa decidió que no bastaba con vender mucho, sino que había que ser los mejores. Implementaron un plan agresivo de investigación y desarrollo (I+D) para superar la calidad de los productos japoneses, lo que los llevó a liderar el mercado de pantallas de plasma y chips electrónicos.
La era de la movilidad y la Inteligencia Artificial
La llegada del nuevo milenio trajo consigo la revolución de los smartphones. La serie Galaxy se convirtió en el estandarte de la marca, peleando codo con codo con Apple en una guerra de patentes que duró años y se libró en tribunales de todo el mundo. Samsung logró posicionarse como el mayor fabricante de móviles al superar a Nokia en 2012, expandiendo su ecosistema hacia las tablets con la Galaxy Tab y los relojes inteligentes.
Hoy en día, la compañía está volcada en la Galaxy AI, integrando inteligencia artificial avanzada en sus dispositivos para mejorar la productividad y la creatividad. Estas funciones, aunque algunas son gratuitas, pueden variar según el modelo o el operador, y requieren generalmente una Samsung Account para funcionar. Además, la empresa sigue innovando en áreas como la biotecnología y los equipos médicos a través de filiales como Samsung Biologics.
Estructura actual y compromiso ético
El grupo opera como una red compleja de más de 80 empresas. Mientras que Samsung Electronics es la cara más visible, el grupo también domina el sector financiero con seguros y tarjetas de crédito, y el entretenimiento con parques de atracciones como Everland. Incluso tienen presencia en el deporte, patrocinando clubes de béisbol y fútbol.
A pesar de haber atravesado tormentas, como el polémico caso del Galaxy Note 7 o investigaciones por sobornos políticos en Corea, la empresa ha reforzado su código de conducta global. Actualmente, buscan basar su crecimiento en una gestión transparente y ética, capacitando a sus miles de empleados para generar confianza entre accionistas y clientes.
Detalles técnicos y servicios al usuario
Para aprovechar al máximo sus productos, la marca ofrece la Samsung Account, un sistema de membresía único que evita tener que registrarse en cada servicio por separado. No obstante, el acceso a estas cuentas tiene restricciones de edad según la ley de cada país; por ejemplo, en España se requiere tener al menos 14 años, mientras que en México la edad mínima es de 18.
En cuanto a sus dispositivos más recientes, destacan avances en estándares de resistencia al agua (IP68) y pantallas con tecnología de privacidad que limita el ángulo de visión para evitar miradas indiscretas. Sus baterías, probadas bajo estándares IEC, buscan optimizar la autonomía real, aunque esta siempre dependerá del perfil de uso y la configuración de cada usuario.
Desde una humilde tienda de fideos hasta convertirse en un imperio que abarca desde la construcción de barcos hasta la IA más avanzada, la trayectoria de esta firma coreana demuestra que la diversificación y la obsesión por la calidad son las claves del éxito global. Su capacidad para dominar múltiples industrias la mantiene como una de las entidades más influyentes y potentes del planeta.




